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Afterlife 1.1
Ciudad de México, Junio del año 2056, suena el despertador a las 6:30 am, la mano de Lucas se estira y presiona el botón que apaga la alarma, no estaba dormia, pasó toda la noche despierto, hace 2 semanas que se quito el anillo, pero no ha podido conciliar el sueño de nuevo, se levanta y sirve cereal en un tazón y lo deja remojando en leche, mientras se ducha y se prepara para ir a trabajar, le gusta el cereal remojado pero siempre se le olvida que debe desayunar.
Lucas tiene 26 años y enviudo hace apenas 1, es diseñador multimedios, es una de esas profesiones que se pusieron de moda en la primera década del nuevo siglo, la corporación para la que trabaja es una gran red, él esta encargado del área de diseño y publicidad, gracias a que fue promovido hace 3 años, le propuso matrimonio a Sandra, que falleció de cáncer en el páncreas, todo sucedió tan rápido que apenas lo puede asimilar, le pareciera que todo fue un sueño, o una mala y fea broma.
Todos los días debe tomar el T.A.V. para poder llegar del sur de la Ciudad de México hasta Toluca, marcar su tarjeta a las 8:30 de la mañana, el T.A.V. tan solo hace 20 minutos de la estación de Coyoacán a la estación de Toluca, donde un transporte corporativo lo lleva a la puerta donde toma un ascensor y llega al nivel 34 bajo la tierra.
- Al parecer - pensaba mientras afeitaba su barba - Solo vivo por costumbre, más que por el gusto de vivir- remataba un poco resignado.
Salió de ducharse, y se vistió con lo primero que vio, se calzo unos converse retro, como los que le gustaban a su padre y su madre tanto detestaba, al recordarlo quiso sonreír pero no pudo, cruzó la sala, puso su dedo pulgar en la cerradura que se abrió y se dirigió al ascensor y bajo al lobby, dejando olvidado el cereal, que se comía el gato del vecino de arriba, que hábilmente se introducía por una ventana entreabierta que había dejado Lucas desde hace 2 años para darse cuenta de que Sandra había fallecido.
Una vez en la calle, llegó al kiosco, saco su “news paper”, pagó una actualización de deportes, una de noticias internacionales junto con un boleto de T.A.V. y tomó el transporte que detenido a la derecha del kiosco lo llevaría a la estación. Su ¨News Paper¨ no era más que la primera tablet orgánica que ya estaba descontinúada, la había heredado de su padre, le gustaba que fuera verde y ligera, un poco estorbosa, ya prácticamente no había aplicaciones para ella.
Una vez dentro del T.A.V. se sentó en uno de los últimos lugares, se acomodó de el lado donde da el sol para calentarse un poco mas, desplegó su “news paper” y mientras el transporte daba inicio a su viaje se hundió en su mundo.
Faltando 5 minutos antes de llegar a su destino, detuvo su lectura para admirar el desértico paisaje que se movía a su paso, imaginaba y recordaba las películas de ficción que tanto le gustaban, soñaba con ser el héroe de alguna historia; siempre se guardaba todas esta imaginaciones, por temor a que si las compartía alguien se mofaría de él con el típico: “Ya estas “grandecito” para eso”. Era una práctica que hacía todos los días y disfrutaba como sí fuera la última vez que lo fuera a hacer.
Llego a la estación de Toluca, descendió del transporte y subió par allegar al último tramo de su trayectoria.
Parado frente a la puerta de la entrada, buscaba nervioso su tarjeta de acceso, -Está en el suelo— escucho que le gritaban, levantó la vista y vio una chica con uniforme de guardia en la caseta. Miró a su pies y ahí estaba, se acerco temeroso a la entrada y la chica le dijo casi mascullando -Hola soy Beatriz, soy nueva, buenos días ¿como esta usted? -Bien- respondió a secas y entró velozmente y tomó el ascensor para ir al piso 15 que era donde trabajaba. Socializar con mujeres le molestaba un poco hasta cierto grado, no quería sentirse atraído por ninguna por el momento, quería y ansiaba estar solo de cualquier forma.
Ya una vez sentado en su lugar, lo recibió su jefe Ernesto con una palmada en la espalda -Deberías salir, divertirte, estar así no te va a ayudar- a lo que Lucas respondió con un seco sonido gutural de aprobación -Aquí hay algunas que se mueren por estar contigo, aun que sea hazlo por desahogo ¿No?-, Lucas respondió con una tibia sonrisa y se dio la vuelta para trabajar.
Ernesto se puso a su izquierda y mirándolo fijamente continuó -Estar así no te llevará a ningún lado, sé que te debe doler mucho, pero la vida debe continuar- finalizó y se retiró a su cubículo para dejarlo trabajar en paz.
6:00 pm, Lucas finalmente sale de trabajar, piensa que ya es viernes, y no sabe sí alegrarse o importarle un bledo, quiere llegar a casa a intentar dormir, nada ni nadie más importa, y si en el transcurso de la noche muriera, que mejor, dormir y no volver a despertar, que mas da, ahorrarse la fatiga siquiera de atentar contra sí mismo.


