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Afterlife 1.2
Nuevamente es lunes, y la rutina continúa para Lucas.
Cuando su puerta se abre para dirigirse al ascensor, una pequeña niña de alrededor de 5 años, le corta el paso, estirando con ambas manos una charola llena de galletas de chocolate, le dice con voz dulce y suave -¿Gusta una galleta?-, Lucas se queda sorprendido, sin saber que hacer o como reaccionar.
-Buenos días vecino- escucha Lucas de una voz que viene del fondo del pasillo de los apartamentos donde vive, levantando la vista hacia su izquierda, se da cuenta de que la dulce voz viene de una hermosa chica, morena de ojos color miel, pelo castaño, labios carmesí con un sencillo vestido completo en color vino con flores hawaiianas estampadas en color crema, que se acentúa por el color de la piel, que le sonríe mientras se recoge el cabello para ponerlo detrás de su oreja.
-Gracias - Contesta Lucas que nerviosamente toma la galleta, se dirige torpemente al ascensor a gran velocidad sin darse cuenta que la pequeña niña va detrás de él.
-Soy Lorena, su nueva vecina, y ella es Angélica mi pequeña hija de 5 años, a lo que Lucas contesto con una tímida sonrisa y presionando el botón que llama ascensor, velozmente para salir de esa escena.
Lorena se acerco a él y suavemente tomo del brazo a su pequeña hija, la mirada de Lucas se cruzo un segundo con la de Lorena y se sintió perdido ahogado, sentía que las puertas frente a él tardarían una eternidad en abrirse, quería salir huyendo de ese lugar y que nadie supiera de lo que había pasado, como si todo el mundo supiera que encuanto miró a aquella mujer, sintió una terrible atracción, sin pensarlo no dejaba de pasar por su mente un “que hermosa es.” sintió un poco de vergüenza cuando Lorena llevándose a la niña lo miro a los ojos y le sonnrio y se alejo de ahí lentamente con Angélica despidiéndose de Lucas con la mano dejando caer la charola con galletas.
Su corazón batía con fuerza, sabía bien lo que pasaba, sentía atracción por esa chica, pero su corazón y su razón no estaban aún listos para aceptarlo, lo único que le paso con cierta coherencia.Sin pensarlo se acerco para ayudar a recoger las galletas y la charola, sin no antes pasar saliva.
Al fin se abrieron las puertas del ascensor -Vecino, su ascensor…-
-Ho, si-
-Gracias por ayudarnos- Dijo Lorena, logrando que Lucas se sintiera aún más agoviado por la verguenza.
Una vez dentro del ascensor, se dio media vuelta y sus ojos se perdieron en la numeración de los pisos del edificio, cerrándose las puertas con los pasos de Lorena y Angélica alejándose. Pensaba tantas cosas, su mente le jugaba malas pasadas, tenia ideas de todo tipo acerca de aquella mujer, de aquella bella mujer, se sentía muy tonto con los sentimientos a flote, de una manera tan superficial, me molestaba sentirse expuesto, y haber actuado como un lunático.
Salió tan perturbado del edificio que el hombre del kiosko se le quedo mirando raramente, se subió al taxi sin hacer gesto alguno, hasta que al llegar a su destino miro a Ernesto y le dijo: Buenos días, lo que provocó que Ernesto manchara su camisa de seda ante el extraño acontecimiento: Lucas al fin dijo buenos días después de año y medio.


