
Jueves por la tarde.
Después de varios días, sin ver a su vecina y mirando de reojo su puerta sin mayor actividad, Lucas volvió a su rutina, Lorena había salido de su mente, su jornada de trabajo fue pesada y tuvo que cubrir horas extra, y ya se encontraba cómodamente sentado en el tren, y se sumergió en su sección de noticias deportivas esperando llegar a casa.
Una vez que el tren dio marcha a la cuidad de México a los 5 minutos Lucas sintió que se sentaron a su lado pero no prestó mayor importancia.
-De donde viene vecino?-
Sobresaltado miro a su derecha y ahí estaba ella, radiante, sonriente, sus dientes brillaban como perlas, su cabello se deslizaba por sus ojeras como la seda china mas fina.
-De Toluca, ahí trabajo, soy diseñador multi-medios, salgo a las 6, aveces soy feliz…-
Y Lorena ahogo la tensión con una gran carcajada -Tranquilo vecino, ya no lo había visto por que dejo a mi hija en la guardería y vengo a trabajar también a Toluca, así que debo levantarme más temprano.-
-Lo siento- dijo Lucas aún nervioso -Me pongo nervioso y digo tonterías cuando estoy frente a una chica hermosa-
Nuevamente se carcajeo Lorena -¿Yo lo pongo nervioso?- tomando aire Lucas contesto Sí, mucho- y Lorena aprentándo su mano le dijo -No se preocupe, no pasa nada, no muerdo- mientras le guiñaba un ojo y apretaba su mano que aun sostenía su tablet orgánica, de esas que ya están descontinuadas.
-Sí gusta puede acompañarme, a las 7am tengo que dejar a m hija en la guardería y de ahí partimos a Toluca-, -¡Claro! me encantaría acompañarlas- dijo Lucas con efusividad a lo que agregó -¿Tu esposo te pidió que trabajaras?, ¿Todo esta bien?-, y con eso se apagó la sonrisa de Lorena a lo que añadió -Trabaja todo el día, me siento sola, no conozco a nadie, el día que nos vimos por primer vez, nadie quiso abrirnos la puerta para conversar-, -No te preocupes, yo seré su amigo- mientras Lucas veía como Lorena apretaba su mano y volvía a sonreír a lo que Lucas agregó -¿Dije algo?-
-No solo lo dijiste, sino como lo dijiste, me da gusto que ya no estés nervioso, y nos gustará también que seas nuestro amigo-
En ese momento se detuvo el tren, anunciando su parada en el sur de la ciudad donde vivían, tomaron un taxi y su plática no fue mas allá de banalidades.
Lucas llegó a casa, lavó un plato hondo, se sentó en la mesa y se sirvió cereal y leche, lo degusto como si fuera un gran manjar.